Tu consumo de cada hora sale del fichero de tu distribuidora o de tu medidor. La producción de las placas se estima con la latitud de tu casa, la claridad del cielo de cada mes y la temperatura de los paneles; te recomendamos compararla con PVGIS, la calculadora solar de la Comisión Europea. Los precios y los costes son los que escribes tú.
La nutrición de cada ración se calcula con los valores por 100 gramos de cada ingrediente de la receta. Las alergias se cruzan con los ingredientes: una receta que lleve un alérgeno de alguien de la casa sale del menú, aunque ese ingrediente sea opcional. Lo que la IA lee de un ticket lo revisas tú antes de guardarlo.
Domitio no se basa en un estudio: se basa en tu casa. Tú dibujas las zonas, decides las tareas y cada cuánto se hacen, y la app las reparte y guarda la prueba de cada una.
Cada marcador lleva el rango de referencia de tu laboratorio, que apuntas tú, y un rango orientativo más estrecho con la explicación de por qué. Los paneles agrupan los marcadores que se leen juntos. El contenido está pendiente de la revisión de un especialista en análisis clínicos: cuando la tenga, verás aquí su nombre.
Las evaluaciones se adaptan de marcos publicados: las funciones ejecutivas del Center on the Developing Child de Harvard, la mentalidad de crecimiento, el pensamiento computacional del MIT Media Lab, las competencias en IA de la UNESCO y los informes sobre el juego de la Academia Estadounidense de Pediatría. Son orientativas, no pruebas clínicas.